Wednesday, May 2, 2012

Rembrandt me persigue


Desde que decidí escribir el post Ver el mundo plano puede ser una ventaja, Rembrandt me persigue allá  por donde voy, así que la mejor manera de detenerlo es enfrentarme a él. Me detuve en Rembrandt semanas atrás porque una investigadora de Estados Unidos estudió sus autrorretratos y concluyó que tal vez veía el mundo en dos dimensiones y por eso dibujaba tan bien.

Si queréis saber más sobre Rembrandt Harmenszoon van Rijn, pintor barroco considerado el mayor artista holandés de la historia, supongo que junto al más popular Vincent Van Gogh, podéis leer este documentado artículo de wikipedia.

Buscando los autorretratos de Rembrandt (el anterior es uno de los que más llamaron mi atención, lo pintó aproximadamente a los 49 años y está en Viena), encontré este cuadro suyo de Cristo en la tormenta del mar de Galilea. Lo pintó a los 27 años; siempre me gusta saber cuántos años tenía el pintor.


Curiosamente, al haber catorce personas en el barco, se cree que Rembrandt incluyó su autorretrato junto a Jesús y sus doce discípulos.

Si habéis visto este cuadro en algún sitio, avisad al FBI y quizás os recompensen. En 1990 lo robaron del Isabella Stewart Gardner Museum de Boston y todavía no lo han encontrado. Se considera uno de los mayores robos de arte de la historia.

En este cuadro, Jesús está alerta y no dormido, aunque no parece alterado. No pude evitar comparar este cuadro con el de Delacroix, del que hablé en el post Historias de Delacroix, que os recomiendo (tal vez me persigue Jesús en Galilea ahora). Aún estáis a tiempo de ver la exposición de Delacroix, hasta el 20 de mayo en Caixaforum de Barcelona.

No he podido irme a ver estos cuadros de Rembrandt... Sin embargo, siguiéndolo, me he ido virtualmente a otro museo, el de Karlsruhe (Alemania), a buscar este otro inquietante autorretrato, que pintó entre los 37 y los 42 años.



Mide ni más ni menos 68,5cm por 56,5cm (he recordado que normalmente, en las pinturas, la primera medida es la altura y la segunda la anchura).

¿Por qué quería verlo? Pues porque el domingo pasado en El País este cuadro salió en una foto en blanco y negro. Dos soldados lo sujetaban y lo mostraban a la cámara desde el interior de una mina.

El artículo (aquí lo tenéis) hablaba del grupo Monuments Men, que que se dedicó a salvar de la quema y del expolio el máximo número de obras de arte durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

Me gustó que incluyera un poco de historia de uno de los rescatadores que posaba con el cuadro, Harry. Vivió su infancia de niño judío en Karlsruhe antes de tener la suerte de poder huir a Suiza y acabar en Estados Unidos. Allí se convirtió en soldado y más tarde se integró en Monuments Men. Y rescató la obra de arte de Rembrandt que más tarde  se restituyó al museo de su ciudad natal, donde nunca antes había podido contemplarla.

Rembrandt: objeto de investigación neurocientífica, testigo mudo de la barbarie, objeto de altruismo, espejo de hordas de turistas que probablemente lo apuntan con sus cámaras cuando se asoman al museo de Karlsruhe. Son las vicisitudes de una obra de ¡¡¡357 años!!!

Por sorpendente que parezca, sin saber siquiera que existía, el otro día reparé en la calle de Rembrandt de Barcelona al pasar por el barrio de Horta. Por qué Barcelona tiene una calle Rembrandt podría ser otra historia.

3 comments:

  1. Hola Soc Pink Gracies per fer-me saber d'aquest Blgog

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    1. Hola,
      Moltes gràcies pel teu missatge :)

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